Popularmente conocida así, aunque su denominación es la Capilla de San Juan y Santa Catalina o de los Arce, es la más importante de la Catedral no sólo por albergar el símbolo de la ciudad, el sepulcro del joven Martín Vazquez de Arce, “el doncel de Sigüenza”, sino por el notable conjunto de escultura funeraria que acoge.
De portada plateresca, la capilla, está guardada por reja de Juan Francés en la que consta el escudo del obispo Arce; sobre ella destaca un gran frontón semicircular con representación de la Adoración de los Magos, espléndida. Bajo el arco de entrada descansan en sus sepulcros los abuelos del Doncel, don Martín Vázquez de Sosa (izda) y doña Sancha Vázquez (dcha); junto a ella está la lauda sepulcral de doña Catalina de Arce y Bravo, sobrina del Doncel.
Entre todos los sepulcros destaca el que alberga uno de los símbolos de la ciudad: la estatua semiyacente del joven Martín Vazquez de Arce. Un sepulcro realizado en alabastro, que está considerado como la joya de la escultura funeraria. Este joven caballero de Santiago, muerto a la edad de veinticinco años luchando contra los musulmanes en la Acequia Gorda de la Vega de Granada, que reposa con un libro en sus manos, es un representante genuino del ideal caballeresco de su época: un guerrero intelectual.
Por encima del cuerpo del guerrero se lee en la pared un epitafio cincelado en caracteres góticos: Aqui yaze Martín Vásquez de Arze/cauallero de la Orden de Sanctiago/que mataron los moros socor/riendo al muy illustre señor duque del Infantadgo su señor a/cierta gente de Jahén a la Acequia/Gorda en la vega de Granada/cobró en la hora su cuerpo Fernando de Arce su padre/y sepultólo en esta su capilla/ano XCCCCLXXXVI. Este anno se/tomaron la cibdad de Lora, las/villas de Yllora, Moclín y Monte/frío por cercos en q. padre y/hijo se allaron.
El Doncel en su sepultura, más que monumento funerario parece un canto a las armas y a las letras. Las letras simbolizadas por el libro que el Doncel indolentemente recostado sobre el lado derecho, con gesto sereno, lee. Las armas, en la fina cota de malla que ciñe su torso, en la acerada armadura que ampara brazos y piernas, y en el agudo puñal que pende del cinto. A los pies un leoncillo simboliza la inmortalidad. |